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DAS alerta de los posibles delitos a tener en cuenta a la hora de elegir disfraz en Carnaval

Según los expertos de DAS Seguros, el carácter festivo del Carnaval fomenta un componente jocoso que puede llegar a traducirse en un delito de odio.
Compañías
12 de Febrero de 2018, 10:00CET

Nos encontramos en plena semana de Carnaval, una fiesta popular celebrada en todo el mundo en la que proliferan todo tipo de originales vestimentas. Sin embargo, según los expertos de DAS Seguros, hay que tener en cuenta diversos factores a la hora de elegir un disfraz adecuado que no nos acarree problemas legales, que van más allá de lo que subjetivamente se pueda considerar ético o moral.

El carácter festivo de la celebración de Carnaval da lugar a multitud de componentes humorísticos a la hora de disfrazarse, siempre amparados en la libertad de expresión. Pero existen ciertas conductas reprobables que pueden ser  castigadas por el Artículo 510 del Código Penal, si son consideradas  como delitos de odio.

El delito de odio está definido como la acción de incitar de forma directa o indirecta al odio hacia un grupo o persona por su raza, ideología, religión, familia, etnia, raza, nacionalidad, sexo, orientación o identidad sexual, género, enfermedad o discapacidad se castiga con penas de prisión de uno a cuatro años. Asimismo, “lesionar la dignidad” de dichas personas también podría implicar ir a prisión. Por lo que hay que tener en cuenta que por mucha gracia que pueda tener un disfraz, siempre hay un límite y no todo está permitido, y menos si estos disfraces provocan reacciones y juicios adversos. A su vez, si el disfrazarnos  agrede al honor, imagen o dignidad de una persona o grupo  podemos incurrir en delito, y para ello sólo es necesario que el disfraz responsa a una mentira no demostrable que humilla al representado. Un ejemplo es si nos disfrazamos de una persona identificable y añadimos elementos que sugieran alguna descripción de una actitud o característica denigrante.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que la suma de según qué disfraz junto a una determinada actitud podría llevar a problemas legales. A modo de ejemplo, en casos como los disfraces de policía, médico o bombero, una actitud que intente hacerse pasar por estos profesionales podría considerarse un delito de usurpación de funciones públicas o de intrusismo y suponer la imposición de una pena de multa o incluso de prisión de hasta 3 años, según los artículos 402, 402 bis y 403 del Código Penal.

Nos encontramos ante una festividad  donde en ocasiones el carácter jocoso de la misma tiende a hacernos creer que todo es válido, pero siempre hay unos límites y esta línea es muy fina.  Es por ello que los expertos de DAS Seguros aconsejan actuar siempre con respeto y mantener el carácter festivo del Carnaval para evitar caer en problemas legales.