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El seguro está “menos maduro” que la banca para la implantar el Blockchain

Blockchain
Cedida
Ayer se presentó en el Centro de Innovación de BBVA el libro "Blockchain: La Revolución Industrial de Internet", primero escrito en español sobre esta tecnología y su aplicación a los sectores de Banca y Seguros.
Rafael Sierra
26 de Mayo de 2017, 08:15CEST

En la presentación, Gonzalo Gómez, responsable de Estrategia de negocio digital y Servicios financieros de Informática El Corte Inglés, ha explicado que el sector asegurador, pese a ser uno de los que más potencial de implantación tiene en áreas como automatización de pagos, certificación de procesos y garantía de integridad de la información, interoperabilidad, identidad digital y ciberseguridad o en la simplificación de contratación y ejecución de pólizas de reaseguro, “se encuentra algo menos maduro, tecnológicamente hablando”.

Aunque añade que las aseguradoras sí son conscientes del impacto que esta tecnología tendrá en el sector asegurador “y así lo constata el consorcio creado por 5 de las principales aseguradoras, Aegon, Zurich, Allianz, Munich Re y Swiss Re, que han creado un punto de encuentro donde estudiar las posibilidades y beneficios que Blockchain puede aportar al sector asegurador”.

Añade que la aplicación de los contratos inteligentes es dónde más foco están poniendo actualmente las compañías aseguradoras. Mediante ellos, cuando se produce un determinado evento, se desencadena un proceso automatizado que ejecuta una operación recogida en el contrato, “todo ello, sin intervención de terceros”. Este modelo habilitará el acceso a plataformas automatizadas en las que será el software, en lugar del cliente, el que automáticamente haga una selección de la mejor oferta, “todo en tiempo real y de forma autónoma”.

En opinión de los autores, el Blockchain o cadena de bloques ha llegado para quedarse. “La descentralización en Blockchain es un concepto derivado de la criptografía, por el que toda transacción queda registrada, es inmodificable y accesible al control de todos, impidiendo las transacciones simultáneas. Todo ello a partir de una lógica propia y automática, sin nadie que, a título de notario, tenga que certificar la situación de un bien o algo parecido. Es decir, todos podemos confiar, sin que haya que confiar en una autoridad central”.