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Sebastián Albella: “La CNMV tiene poco que ver como supervisor con la DGSFP o con el BdE”

Sebastián Albella
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Sebastián Albella, presidente de la CNMV, mostró ayer su “incomodidad” con la reforma de los supervisores ante la Comisión Parlamentaria de investigación sobre la crisis financiera.
Redacción
12 de Enero de 2018, 08:30CET

Albella declaró que “la posible próxima reforma de los organismos de supervisión financiera en España, sobre la que hace unos meses el Ministerio de Economía realizó un trámite de consulta previa, mantendría el modelo de supervisión sectorial (banca, valores, seguros) pero afectaría a la CNMV en dos aspectos: integración en la CNMV del ICAC y creación de una nueva autoridad independiente competente en materia de reclamaciones que podría denominarse de protección de los usuarios de servicios financieros”.

Según sus palabras, “en este ámbito he de decirles que siento cierta incomodidad. Los seres humanos gustamos de la simetría, de la geometría regular, y tendemos en exceso a clasificar realidades distintas como equivalentes: banca, valores, seguros; y en cada caso, supervisión de solvencia y supervisión de conducta. Lo cierto, sin embargo, es que la CNMV tiene poco que ver como supervisor con el Banco de España-BCE o con la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Quiérase o no, en estos dos supervisores, a diferencia del caso de la CNMV, predomina claramente, y ello es comprensible, la faceta de supervisión de solvencia. No niego, desde luego, que el Banco de España o la Dirección General de Seguros puedan ejercer adecuadamente sus funciones de supervisión de las normas de protección de los clientes como usuarios de servicios financieros, pero es evidente que su prioridad es, y seguramente debe ser, que las entidades sean solventes”.

Añadió que “por el contrario, el ADN de la CNMV es con toda claridad el propio de un supervisor de conductas. Nuestra misión en la vida es promover la información y la transparencia y proteger a los inversores asegurando que las entidades gestionen bien sus conflictos y actúen en general de modo respetuoso con sus intereses. La incomodidad a la que aludía se refiere sobre todo a la posible creación de una nueva autoridad independiente de protección de los usuarios de servicios financieros centrada en la gestión y resolución de reclamaciones. Creo sinceramente que esta idea no se habría planteado si se hubiera considerado sólo el ámbito propio de la CNMV”.

En su opinión, “lo más que podría tener sentido en nuestro caso sería dotar de algo más de autonomía o independencia funcional al departamento de reclamaciones con el que ya contamos, al modo de lo que se ha hecho en el Reino Unido con el denominado “Financial Ombudsman” creado en el seno de la FCA, la autoridad multisectorial de conducta, una fórmula que asegura la plena coordinación entre las actuaciones de supervisión y las funciones relacionadas con las reclamaciones, es decir, la coherencia de los criterios aplicados en ambos ámbitos y que la supervisión se enriquezca con la información y experiencia que proporcionan las reclamaciones”.